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Category Archives: Los Hombres hechos Dioses

En ésta categoría encontrarás hombres que se consideraron Dioses por sus proesas


Soy una persona mi edad es de 48 años, muestro mi vida, y como la fui convirtiendo en vez de aceptarla y gozarla y desarrollarme en este pestañeo que es la vida, fui convirtiéndome en un espectador, muestro como prácticamente mi vida se trato de nada, soy una persona que tuvo un potencial increíble, podía dedicarme como cualquier otra persona con talento pudiera haber hecho, desde ser cantante y bailarín interprete, un actor de escenario, un escritor que mandaba sus historias para películas o series, un buen ingeniero, o quizás un docente, un buen servidor público que hiciera por su comodidad y que a lo largo de su vida con todas las experiencias que cualquier persona hubiese tendió o aprendido hubiera deseado, y este hubiera deseado aplicar en otra oportunidad de vida,  volteaba sobre su hombro y en vez de que fuera para saber cómo había llegado ahí, era pensando cómo había pasado toda su vida sin hacer nada.

Pero en lo esperaba que regresaría en el tiempo, regresaría en el tiempo para ver su nueva oportunidad de hacer su vida, descubrió que las actividades del mundo son demasiado diversas y se ocupa por personas para todos los sentidos, la gente no se la puede pasar quejándose de lo que no tiene y pudo haber sido, sencillamente un programa donde un achica es presentadora, se sentía atrapada por que ella quiere estar en un programa más lucrativo, que la haga más famosa, o sencillamente no saber lo que quiere simplemente mas, no mira como todas las personas van y se divierten en ese programa de televisión y la actitud que podria tomar para sentirse mejor con ella misma, y a los demás.


Peleo era hijo de Endeis, hija de Quirón y del rey de Egina, Eaco. Era hermano de Telamón. Eaco tenía un hijo ilegítimo con la nereida Psamato, llamado Foco. Peleo y Telamón envidiaba a Foco por su destreza en todos los ejercicios físicos, y lo mataron, lo cual les trajo como castigo ser desterrados por el rey Eaco. Telamón se refugió en Salamina, fue rey de la Isla y tuvo como hijo al vigoroso Ayax. Peleo se dirigió a Tesalia, donde se casó con Antígona, hija del rey Euritión, quien le dio en dote, la tercera parte de su reino. Invitado a la famosa cacería de calidonia, salió con el rey, a quien tuvo la mala fortuna de matar al arrojar su venablo contra un jabalí. Entonces Peleo se desterró a Iolco, donde fue recibido por Acasto. En el palacio de Iolco, la mujer de acasto, Astidamia, se enamoro de peleo, pero al ser rechazada lo acuso ante su esposo de haber intentado seducirla. Acasto le creyó e hizo conducir de inmediato a pelo al monte Pelión, donde fue maniatado, dejándolo expuesto para que fuera alimento de las fieras. Afortunadamente el centauro Quirón lo ayudo a romper las cadenas con que lo habían atado, y entregándole su espada pudo matar a las fieras que lo acosaban. Después Peleo regreso a Iolco, mató a Astidamia y tomó el poder de la ciudad. La historia cuenta que Zeus lo hizo desatar por Poseidón y le dio una espada con la que se vengó de la crueldad de la reina.

  

    Una noche de luna llena vio bailando en la playa a la Nereida Tetis, que era hermana del rey de Sciros, y se enamoro de ella. Zeus y Poseidón habían pretendido a Tetis, pero la Moira, ósea el destino, había decidido dar la bella joven a un mortal, y los dioses tuvieron que plegarse a su voluntad. El mortal en cuestión era Peleo, quien pidió la ayuda de Quirón para acercarse a la criatura divina. Siguiendo su consejo, la próxima vez que viera a Tetis, debía tomarla fuertemente d ellas manos y no soltarla pasara lo que pasara. Y así ocurrió. Cuando la volvió a ver, la tomo de las manos y no la soltó, a pesar de que la diosa se convirtió sucesivamente en fuego, serpiente, león y agua. Al final cayó rendida en sus brazos y poco después se celebro la boda con solemnidad, y en presencia de todos los dioses del Olimpo. De esa unión nació Aquiles, jefe de los mirmidones en la guerra de Troya. Peleo sobrevivió a esa guerra muchos años.


     Cadmo era hijo de Agenor y de Telefassas. Su hermana Europa, la hermosa heroína de quien se enamoro Zeus viéndola retozar en la playa con sus compañeras, de modo que, para seducirla, se transformo en toro. Europa monto en su lomo y viajo así hasta Creta por la embocadura del rio leteo, y en Gortina, a la sombra de un plátano, el padre de los Dioses tomo forma humana y se unió a Europa, quien le dio tres hijos. Cuando los padres de Europa se dieron cuenta de su ausencia, enviaron a su hermano en su búsqueda. Telefassas, la mujer de Agenor y madre de Cadmo, murió en tracia buscando a su hija. Cadmo visito muchos lugares de Grecia, y a su paso por ella realizo muchos sacrificios para honrar a los dioses. Cuando murió su madre, Cadmo se dirigió al Oráculo de Delfos para pedir consejo. La Pitia le aconsejo que siguiera a la primera vaca que viera y que fundara una ciudad allí donde la vaca dejara de caminar y cayera al suelo agotada. Y en efecto, el animal se cruzo en el camino de Cadmo, y cuando se cansó se detuvo en la región de Tebas. Así que toda la región tomo el nombre de Beocia, que significa ¨res¨, aludiendo a la vaca que siguió a Cadmo.

     Este decidió entonces fundar allí una ciudad, siguiendo el modelo de la Tebas de Egipto, e inicio los preparativos para el sacrificio. Envió a sus compañeros a buscar en la fuente de Ares y allí se encontraron con un enorme Dragón, hijo de Ares y Afrodita, que los devoró. Cadmo vengó su muerte matando al monstruo con una gran piedra, y siguiendo el consejo de Atenea le arranco los dientes y los sembró en la tierra. Inmediatamente surgieron muchos guerreros armados. Cadmo, asustado, los golpeo con una piedra. Los guerreros creyeron que uno de ellos había lanzado la piedra y comenzaron a atacarse entre sí hasta que, al final, solo cinco quedaron vivos: Esquión, Ude, Ctonio, Hiperenor y Peloro, Estos cinco fueron quienes le ayudaron a edificar la ciudad de Tebas, que inicialmente se llamo Cadmia. Pero Cadmo había dado muerte al dragón, hijo de Ares, y debía ser castigado por ello. Zeus le impuso como castigo ser esclavo de Ares durante un año para después ser liberado y subir al trono de Tebas. Cuando se cumplió el castigo y fue rey se casó con la hija de Ares y Afrodita, Harmonía, con quién tuvo primero a Semele, que fue madre de Dionisio, después de Agave, que se casó con Hechión, rey de Tebas en la Beocia, de quien tuvo a Penteo, que sucedió a su abuelo materno en el reino de Tebas.

     Ino fue la tercera hija, se casó en segundas nupcias con Atamas, también rey de Tebas. Según Ovidio, irritada Hera de que, después de la muerte de Semele, Ino hubiera querido encargarse de educar a Dionisio, juró vengarse. Para ello incitó a las harpías a que turbarán de tal modo el sentido de Atamas, que tomó su palacio por un bosque, a su mujer e hijos por fieras y mató a su hijo Letarco. Al ver esto, Ino, en un violento ataque de desesperación, montó en un caballo, llevando en sus brazos a su otro hijo, y se precipito en el mar. Pero Panope, seguida de cien ninfas hermanas suyas, recibieron en sus brazos a la madre y al hijo y los condujeron por debajo de las aguas hasta Italia. Pero la implacable Hera las siguió desde allí y animo a las bacantes contra Ino. La infeliz iba a sucumbir cuando Hércules, que regresaba de la Hispania, oyó sus lamentos, y la libró de las bacantes. Consultado después el Oráculo, inspirado por Apolo, le anuncio que después de haber experimentado tantos trastornos seria una divinidad del mar, con el nombre de Leucotea. En efecto, Poseidón, a instancias de Afrodita, recibió a la madre y al hijo en el número de las divinidades.


    Dédalo (Dedalo) era hijo de Himetión, nieto de Eumolpo, y biznieto del rey ateniense Erecteo. Su fama en Grecia se debía a su inteligencia, su capacidad de invención, y sus habilidades en diversas artes, sobre todo en la arquitectura y en la estatuaria. El inventó muchos de los instrumentos y herramientas de los labradores y los talladores, tales como la segueta, el nivel, y el berbiquí, y fué el primero que realizó estatuas tan perfectas, que según el mito, había que atarlas para que no se hechacen a andar. Uso velas en las naves en vez de traicionales remos.

    En su taller tenía como aprendíz a un sobrino suyo, Yalos, quién con el tiempo aprendió el arte de su tío e incluso lo superó. Entonces Dédalo (dedalo), dominado por la envidia, arrojó al joven desde lo alto de la acrópolis. Por este crimen fué juzgado en el Areópago y fué castigado con el destierro. El rey minos de creta, quién había oido hablar de los talentos de Dédalo, lo recibió en su reino y le encargó  la construcción de su palacio, que incluía un intrincado laberinto. Así, los famosos palacios de Creta minoica, con su forma laberíntica, sus lujosas salas y su suntuosa decoración fueron obra del artista ateniense. Obra suya fué también la famosa vaca hueca de madera en cuyo interior se metió Parsifae para poder así unirse al toro de Poseidon, unión de la que nació el minotauro. Cuando Minos supo que Dédalo (Dedalo) había ayudado a su esposa, en la consumación de su infidelidad, lo castigó encerrándolo en el laberinto con su hijo Icaro y el minotauro, ordenando, además, que se realizarán severos controles en todas las naves que partieron de creta, por si Dédalo (Dedalo) hubiese podido escapar. Entonces Dédalo (Dedalo) construyó unas alas artificiales para él y para su hijo, que pegó con cera a sus espaldas y ambos huyeron volando.

    Pero Icaro, fascinado por el invento, se entusiasmó y se elevó tanto que el sol derritió la cera de sus alas, y cayó al mar, que, desde entonces, se llamó mar de Icario. Dédalo (Dedalo) continuó su viaje y aterrizó en Sicilia, donde el rey Cocalo le concedió asilo, aunque Minos, al poco tiempo le reclamó la entrega de Dédalo (Dedalo). No queriendo Cocalo violar las leyes de la hospitalidad, suplicó a minos que se reuniera con él para tratar amigablemente el asunto. Minos aceptó la propuesta y recibió una acogida muy cordial, pero habiendo Minos entrado en el baño, Cocalo lo encerro en una estufa, donde murió ahogado por el calor.

     Después el rey de Sicilia aparentando lamentar la accidental muerte de Minos, entregó su cuerpo a los soldados, quienes lo enterrarón en secreto, y para ocultar mejor el lugar de la sepultura levantaron un tempo en aquel paraje, dedicado a la diosa Afrodita.